La mirada de la bailarina y coreógrafa Ana Continente nos guía por las historias de varias mujeres que han sido víctimas de la violencia masculina en Guatemala. Al mismo tiempo, nos habla de su arriesgada lucha contra la impunidad que, a fecha de hoy, ampara a los verdugos. Los testimonios de estas mujeres y de sus familiares nos muestran el alcance de unos crímenes que, en aquel país, se traducen en 500 muertes al año.