Una visión tierna y brutal de Guatemala. Las palabras contundentes de Luís Cardoza y Aragón -una de las voces más altas de América Latina- sobre el exilio, el estalinismo, la imaginación creadora, se contrastan con irrupciones audiovisuales que recuerdan su prosa poética (de aliento surrealista) y con el testimonio apabullante de Laura Aldana de Pineda, luchadora y poeta popular que entregó sus hijos a la revolución y que en el montaje encarna la imagen de Guatemala y la libertad que Cardoza llevó dentro hasta su muerte. La despedida de la vida frente a cámara de este escritor, crítico y cronista excepcional de su tiempo, y el diálogo de Laura Pineda con el océano, que se ha tragado el cadáver de sus hijos mancillados, son dos momentos conmovedores y de gran valor documental del cine centroamericano.