En medio de la nada y sin fecha precisa, un futbolín, una máquina de “Street Fighter”, una cerveza y el deseo de escuchar una canción de los Bukis, ocasionan un conflicto en el que cuatro personas sacan a relucir cómo los demonios nos hacen tambalear por cosas tan insignificantes. Rodada en las afueras de la zona 16 de la ciudad de Guatemala, es una historia pequeña, sencilla y sin actores profesionales que se escabulle de lo políticamente correcto.