A través de testimonios de profesionales, líderes comunitarios mayas o personas comunes de áreas rurales, descubrimos las consecuencias del monocultivo de la palma africana en Guatemala. Este pequeño país centroamericano de 15 millones de habitantes tiene una tasa de desnutrición infantil del 80% y un promedio de 14 muertes violentas por día en 2012. La expansión de los campos, 600% en los últimos diez años en Guatemala , es sinónimo de remoción o desplazamiento de cultivos tradicionales, contaminación y desvío de ríos, mayor vulnerabilidad económica y social. La instalación de grandes granjas y plantas procesadoras de aceite de palma plantea dudas sobre los beneficios de dicha cultura para las poblaciones locales. En este país con un pasado colonial aún presente, los mayas son una vez más presa del apetito de los grandes terratenientes que están listos para satisfacer las demandas de los mercados internacionales de alimentos, cosméticos y biocombustibles.