El camino, la música y la amistad, tres elementos unidos en un calypsonian nonagenario de Siquirres, Costa Rica. Su paso lento y certero nos devela a un aventurero, buscador insaciable de caminos, amores y recuerdos. A través de sus ojos ya sin luz, aprendemos parte de la historia del Caribe costarricense, su ferrocarril silencioso, sus edificios con secretos y sus canciones palpitando en la garganta.