El parangón inicial de Noam Chomsky entre los campos de concentración Nazi y las aldeas modelo, le sirve a Mateo Petras, integrante del Comité Pro Justicia y Paz, organización laica vinculada a la Iglesia católica, para administrar afirmaciones, hoy de sobra conocidas, sobre lo acontecido por aquellos años: ofensiva contrainsurgente próxima al genocidio, desinformación, tortura, represión selectiva, desplazamiento forzado, etcétera. Y en contrapunto, decenas de rostros sobrevivientes que aseguran en silencio –pese a estar en la fila obligatoria de una Patrulla de Autodefensa Civil en formación– que la paz y la vida es lo mejor que conocen.